“Para solucionar este mal, los socialistas, atizando el odio de los indigentes contra los ricos, tratan de acabar con la propiedad privada de los bienes, estimando mejor que, en su lugar, todos los bienes sean comunes y administrados por las personas que rigen el municipio o gobiernan la nación. Creen que con este traslado de los bienes de los particulares a la comunidad, distribuyendo por igual las riquezas y el bienestar entre todos los ciudadanos, se podría curar el mal presente. Pero esta medida es tan inadecuada para resolver la contienda, que incluso llega a perjudicar a las propias clases obreras; y es, además, sumamente injusta, pues ejerce violencia contra los legítimos poseedores, altera la misión de la república y agita fundamentalmente a las naciones.”- CARTA ENCÍCLICA RERUM NOVARUM DEL SUMO PONTÍFICE LEÓN XIII- SOBRE LA SITUACIÓN DE LOS OBREROS.
La COMISIÓN MUNDIAL PARA EL FUTURO DEL TRABAJO convocada por la OIT, señaló en informe TRABAJAR PARA UN FUTURO MAS PROMETEDOR” que: “Nuestra subsistencia se basa en el trabajo. Gracias al trabajo podemos satisfacer nuestras necesidades materiales, evitar la pobreza y construir una vida digna. Más allá de satisfacer nuestras necesidades materiales, el trabajo puede contribuir a darnos una sensación de identidad, de pertenencia y de propósito. También amplía el abanico de opciones que se nos presentan y nos permite vislumbrar un futuro más optimista. El trabajo también tiene importancia colectiva al establecer una red de conexiones e interacciones que forjan la cohesión social. La organización del trabajo y de los mercados laborales es esencial para determinar el grado de igualdad que alcanzan nuestras sociedades. Pero el trabajo también puede ser peligroso e insalubre, impredecible e inestable, y estar mal remunerado. En vez de infundirnos una mayor confianza en nuestras posibilidades, puede hacernos sentir física y emocionalmente atrapados. Además, para aquellos que no consiguen un empleo, puede ser una fuente de exclusión.”
Proponiendo además la mencionada comisión en su informe, un programa
centrado en las personas para el futuro del trabajo que fortalezca el contrato
social, situando a las personas y el trabajo que realizan en el centro de las
políticas económicas y sociales y de la práctica empresarial, en el que se
resalta la GARANTIA LABORAL UNIVERSAL compuesta por n salario vital adecuado y
el reconocimiento de la seguridad social y la salud como principios y derechos
fundamentales de los trabajadores.
En nuestro país, la Procuraduría General de la Nación, durante el mandato
de ALEJANDRO ORDOÑEZ MALDONADO realizó el informe TRABAJO DIGNO Y DECENTE EN
COLOMBIA SEGUIMIENTO Y CONTROL PREVENTIVO A LAS POLÍTICA PÚBLICAS en el cual se
plantean las modalidades de contratación que promueven la flexibilización y la
precarización del trabajo en Colombia. Pero más allá de eso, no se observan
mayores avances en nuestro país para implementar la GARANTÍA LABORAL UNIVERSAL,
a pesar de las muchas políticas públicas activas y pasivas de empleo.
A la discusión del empleo de calidad y universal en Colombia, llega un
nuevo argumento presentado por el principal sindicato de trabajadores, el
incremento del salario mínimo para 2027 en 38,5%; argumento este que dinamita
la posibilidad de convertir a la concertación laboral, en la herramienta para
garantizar debidamente la protección del poder adquisitivo de los trabajadores
con la sostenibilidad del empleo, la productividad y la estabilidad económica.
Ninguno de estos elementos puede excluirse unilateralmente del debate.
SI bien es cierto, no hemos ratificado
el Convenio 131 de la OIT, que obliga en su artículo tercero a establecer y mantener mecanismos adaptados a
nuestras condiciones y necesidades
nacionales, que hagan posible fijar y ajustar de tiempo en tiempo los salarios
mínimos ( Aplicación de salarios mínimos interprofesionales); no es menos
cierto que por principio de no regresividad, debemos respetar lo señalado en su
artículo segundo, que obliga a reconocer la fuerza de ley del salario mínimo
que impide que el mismo pueda reducirse ( Reconocida esa no regresividad, en el
artículo 53 de la Constitución Política, (capítulo 2: Sobre los derechos
sociales, económicos y culturales), que señala que la ley laboral deberá tomar
en cuenta, la remuneración mínima vital y móvil, proporcional a la cantidad y
calidad de trabajo como uno de sus elementos básicos) ... Muchos dirán que
entonces seguimos en el “cuento del Gallo Capón”, pero no; el mismo Convenio
131 señala que en la definición de salarios mínimos y políticas laborales;
deberán incluirse, los factores económicos, incluidos los requerimientos del
desarrollo económico, los niveles de productividad y la conveniencia de
alcanzar y mantener un alto nivel de empleo ( La luz en el camino que debe
iluminar el debate).
Más allá de que nuestros economistas dirán que no es nada ortodoxo sumar y
restar mecánicamente los aumentos salariales y la inflación acumulada en puntos
porcentuales sin considerar la base de comparación y la capitalización de las
variaciones; el verdadero inconveniente
es que por el afán de los sindicatos de “madrugar”
en la discusión, se pierde la oportunidad de debates serios sobre: 1) El impacto del
salario mínimo en la reducción de la pobreza estructural, 2) El efecto negativo del salario mínimo en el
empleo y la formalización laboral, 3) El impacto del salario mínimo en la
demanda de empleo 4) La necesidad de la participación de otros actores sociales
en la Comisión Permanente de
Concertación de Políticas Laborales y Salariales y 4) La pertinencia o no del
uso de la figura del salario mínimo como mecanismo de indización de multas,
tarifas, pensiones, etc. ; debates que constituyen una nueva prueba de talento
para nuestros sindicatos y nuestros empresarios, y que deben encontrar la comba
al palo, para flexibilizar nuestra legislación sobre salario mínimo sin perder
de vista la protección de los derechos laborales.
Con el agravante, que los grandes perjudicados con la falta de la debida
concertación son los pequeños emprendedores y trabajadores informales quienes
finalmente tienen poca o nula participación en la Comisión Permanente de
Concertación de Políticas Salariales y Laborales.
La completa desconexión de nuestros líderes sindicales , que se suponen
deben abanderar el debido diálogo social, agrava lo que hoy en día es nuestro
gran problema en materia laboral y social; de por sí ya se hizo una reforma
laboral ( Que abarca mucho y resuelve poco) para garantizar el “trabajo seguro”
( Concepto bastante decimonónico), en un escenario laboral que nos atrevemos a
llamar de la cuarta revolución industrial (Digitalización de la , mutación de
modelos de negocio, mutación de modalidades de prestación, etc), y ahora además
parece que se pretende ambientar otro estallido social o repetir un estado de
opinión que ya vivimos (Y que es mucho más peligroso, gracias a la facilidad
con que ponen a Pedro Pueblo alebrestado)… El diablo será el partero; pero no
olvidemos algo fundamental: "Debemos desconfiar de aquellos que pretendan
llegar al poder a través de la división social; todo el que usa la discordia
como una forma de llegar al poder y fracturar a la sociedad, es un peligro para
sí mismo y para el resto de nosotros"

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